Nocturno de Chile: una novela con narrativa poética, para leer en un solo viaje

Libro: Nocturno de Chile
Autor: Roberto Bolaño
Editorial: Alfaguara – Colección Narrativa Hispánica – Biblioteca Roberto Bolaño
Año de edición: 2017
141 pp.

Apertura

Desde hace unos meses venía escuchando recomendaciones para leer la obra de Roberto Bolaño, cuando me decidí por “Los detectives salvajes”, en la librería me dijeron que sólo tenían “Nocturno de Chile”, entonces dije –Bueno, por algo hay que empezar.

Resonancias personales

Al comienzo me costó encarar la lectura del libro. Me resultó extraña la ausencia de diálogos entre personajes mientras hojeaba sus páginas, pero al darle continuidad a la lectura fui encontrando una narrativa poética maravillosa, una narrativa errante, que avanza deteniéndose en algunos sitios (geográficos y anecdóticos) para avanzar como la vida, hasta su fin.

El contexto

La novela está centrada en Santiago de Chile, en las épocas de Allende, de Pinochet y en los comienzos democráticos de ese país. En un momento de la historia, el personaje principal viaja por distintos países de Europa visitando catedrales a fin de investigar cómo mantenían esos edificios de las hostilidades del ambiente.

En las historias sucedidas en Chile, el personaje principal (el cura opusdeísta Sebastián Urrutia Lacroix), se mueve entre su lecho de muerte y la hacienda de su amigo, crítico literario, Farewel, donde conoció a Neruda y a otros poetas lugareños. El antro de un pintor desconocido. Las Condes. La casa de la moneda, donde impartió lecciones de marxismo a la Junta Militar gobernante. Y la casa de María Canales, quien realizaba fiestas literarias en su casa, y cuyo marido torturaba a militantes contrarios al gobierno en el sótano de esa misma casa.

La narrativa

Roberto Bolaño nos lleva en el barco de la vida del personaje en un solo viaje. El texto es un párrafo que termina cuando termina la novela. Y en su interior vamos descubriendo los diálogos entre los personajes, las reflexiones internas del cura Lacroix, sus preguntas, su angustias y su muerte pronta a llegar.

El uso de regionalismos nos traslada como lectores a transitar las mismas calles y a encontrarnos con las mismas gentes que aparecen en el relato. El lenguaje chileno nos lleva a vivir la novela en ese mismo territorio.

Sin embargo, lo más atractivo de la narrativa de Bolaño es la incursión en espacios líricos que va haciendo por momentos a través de la voz de su narrador-protagonista.

Los temas

Nocturno de Chile es un libro de ideología explícita y palpitante. Las tertulias literarias, lo religioso, y la noche-muerte, siempre cercana, atraviesan de principio a fin la historia que nos cuenta Bolaño.

La literatura es mostrada como un ámbito de crítica literaria. El mismo cura Lacroix es crítico literario, tanto así como su amigo Farewel. Aunque también aparecen poetas como Neruda tan político como los anteriores en sus expresiones y sentires, aunque puestos en veredas diferentes desde sus ideologías.

El personaje de la novela es un cura vinculado al Opus Dei y sus acciones lo llevan al remordimiento hacia el final de sus días. Uno de los pasajes más interesantes desde el punto de vista religioso es la visita que Lacroix hace a las catedrales de Europa donde investiga cómo hacen para evitar el deterioro de los edificios de las cagadas de las palomas. Y la respuesta se repite en cada catedral: un halcón que mata las palomas. Esa figura retórica de un ave más grande y poderosa comiéndose a las palomas, símbolos de la paz y el bienestar, resulta sumamente política en la obra de Bolaño.

Por último, la noche es una noche de sótanos, de fiestas y tertulias en fincas alejadas de las luces de la ciudad de Santiago, en lugares escondidos de los ojos del poder. La noche es el recuerdo de un pasado tormentoso. La noche es la muerte, o al menos, su presencia constante. 


 

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