Recetario de Tri - Episodio 2

 Recetario de Tri - Episodio 2



Comiendo se genera un vínculo donde se tiende a comprender las humanidades de los otros.[1]

Fernándo Savater

 

Uno de los tri, en primeras apariencias el conocedor de la tradición culinaria de la isla, intenta explicarle en detalle el proceso de cocción del desayuno fortificante que ofrecieron a los huéspedes. -Tricumis pruncre jomi jomi jomi.

Los 52 náufragos, tan pronto hallados con el nuevo lenguaje, tratan de encontrar los sentidos pertinentes y es en ese instante donde el cuerpo toma protagonismo al entender el significado de las palabras a través de los gestos. El tri, se da cuenta de la incertidumbre de los comensales y pronuncia cada palabra acompañándose con movimientos de manos. -Tricumis, dice, y señala la tierra a la vez que indica la ubicación del sol. Se detiene un instante y dibuja el recorrido que traza el astro en el cielo. Vuelve a señalar la tierra y la ubicación del sol. Y repite con su voz tricumis.

Claudia, la más joven de la tripulación náufraga, propone su hipótesis: Nos dice que estamos aquí en la mañana.

Y el tri insiste en deletrear más la palabra. Toma con su mano izquierda un poco de alimento para continuar la explicación.

Tri, dice y señala la tierra, se indica a sí mismo y a su gente y muestra el guiso de garbanzos.

La comida también se llama tri  volvió a interpretar Claudia.

Cumis, repite el original, que señala al sol que aparece en el oriente.

La mañana, tricumis es el alimento de la mañana, descubre la nueva.

Una de las niñas de los originales trae una bolsita de género blanco. El hombre mete una de sus manos, enseña un garbanzo a la par del sonido pruncre pruncre pruncre.

Es un garbanzo, dice Claudia con una sonrisa que marca las comisuras de sus labios.

Pruncre, insiste el tri.

Una de las mujeres de cabellos lacios y esculpidos en forma de rodete acerca una piedra ahuecada y otra más pequeña. Las manos de la mujer no llevan marcas de trabajos rudos ni de preparación de alimentos. Más bien se asemejan a las de una doncella de palacios reales.

El tri muestra el mortero y suelta ronco el sonido de jo. Arroja un puñado de garbanzos sobre la piedra y comienza un proceso continuo de machaque.

Jomi jomi jomi, tras cada presión del original sobre los garbanzos, suelta tres veces la misma voz.

A esta altura del tiempo la traducción de Claudia se hace innecesaria. Lo que más inquieta a los nuevos es cómo puede resultar tan sabroso un plato de garbanzos molidos y crudos. La incógnita sin plantear es resuelta de inmediato. Otra mujer de cabellos sueltos y manos tan finas como las de todas las originales se acercó con una bolsa verde y una mezcla de hierbas que inundó el aire de la mañana con  aroma fresco, tan fresco como el sonido de sus palabras.

- Brolas. Brolas am tricumis. Am rigo –y derramó agua con una vasija de barro luego de esparcir las hierbas sobre el machacado de garbanzos.



[1] SAVATER, Fernando. Los siete pecados capitales. Buenos Aires. Sudamericana. 2005. Pág. 55.




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