VIDA COTIDIANA Y REPRESENTACIONES SIMBÓLICAS DEL ESPACIO PÚBLICO EN MENDOZA-ARGENTINA

VIDA COTIDIANA Y REPRESENTACIONES SIMBÓLICAS

DEL ESPACIO PÚBLICO EN MENDOZA-ARGENTINA

Mariano Ramirez

   Publicado en:

 Sento Sé Mello, Katia y Farías, Patricia (Org.) (2020) Administración de Conflictos, Espacios Públicos y Sociabilidades Urbanas en perspectiva comparada. Autografía. Río de Janeiro. (pp. 201-220) 


Resumen

El artículo que presentamos, aborda un estudio de caso acerca del uso del espacio público. Hacemos referencia a una plaza de una localidad de la provincia de Mendoza en la República Argentina, a la que denominaremos “L”. Abordamos esta investigación desde los planteos teóricos de los enfoques institucionales franceses, haciendo hincapié en los conceptos de instituido e instituyente a fin de elucidar el modo en que se manifiestan las instituciones –en tanto aspectos que rigen la vida de los grupos sociales- a través de las interacciones de los pobladores en la plaza pública de su localidad. Para dar cuenta de ello, en el artículo se comentan las técnicas de indagación llevadas a cabo en campo y el modo en el que fueron analizados los materiales obtenidos en la indagación. Podemos decir que el análisis de esos materiales elaborados durante las progresivas estadías en campo, ha sido abordado teniendo en cuenta los conceptos lo que Cornelius Castoriadis considera como lo real, lo simbólico y lo imaginario. A partir de ello, podemos plantear nudos dramáticos que nos permiten comprender los movimientos entre lo instituido y lo instituyente en la complejidad de las interacciones sociales. El espacio público de la plaza, se convierte así en un analizador natural que condensa los sentidos que los pobladores asignan a su localidad.   Los resultados que se presentan en este trabajo son conjeturas parciales que serán ahondadas en las próximas investigaciones que realizaremos en el mismo espacio de la plaza pública de L[1].

Palavras-chave: Espacio Público, Vida cotidiana, Representaciones simbólicas, Imaginarios.

 

Introducción

En el presente artículo, presentaré un trabajo de investigación que se viene realizando de manera colectiva, por una parte, en el marco de una carrera de postgrado de la Universidad nacional de Cuyo, y que continúa de manera individual, por otra parte, en mi trayectoria de maestrando de postgrado de la misma casa de estudios.

Presentaré el contexto académico desde donde surge la investigación, el contexto de la población donde estamos investigando, el planteo teórico y metodológico con el cual trabajamos, el análisis de los materiales empíricos y algunas conjeturas parciales.

 

Contextualización Académica

El trabajo que voy a presentar se ha desarrollado en el marco de los posgrados de Especialización en Análisis Institucional en las Prácticas Sociales y de Maestría en Análisis Institucional. Ha sido y sigue siendo un doble trabajo de formación e investigación, o para ser más precisos, un trabajo de investigación en instancia de formación.

Hasta el momento constituyen el equipo de investigación 12 profesores, dos cohortes de estudiantes de especialización y una cohorte de estudiantes de maestría.

Por lo tanto, hablamos de una investigación de carácter colectiva y de carácter formativa.

 

Contextualización de los pobladores (datos demográficos de L.)

L. está ubicado al este de la provincia de Mendoza en la República Argentina. Su territorio tiene una extensión de 7.100 km2 y sus 9.800 habitantes se concentran en dos localidades: la ciudad, a la que denominaremos, tal como lo hacen sus pobladores: “Villa Nueva” y la ciudad antigua a la que denominaremos, también como lo hacen los pobladores “Villa antigua”.

La primera etapa de la investigación se desarrolló en Villa Nueva y la segunda está llevándose a cabo en Villa Antigua”.

 

Contextualización de los pobladores (datos históricos de L.)

Los primeros habitantes de este lugar fueron pueblos originarios denominados: Huarpes. Los huarpes eran atacados constantemente por los pehuenches, provenientes del sur. Luego, los huarpes fueron tomados en encomienda y desplazados por los conquistadores españoles.

Durante los años de la década de 1960, se construyen diques hacia el oeste del lugar y eso redujo el flujo de agua que circulaba por el río Tunuyán y que permitía el riego de los cultivos.

Luego, en la década de 1990, con el proceso de desinversión del Estado, deja de circular el ferrocarril de pasajeros, lo que lleva a  poner un freno en los vínculos con otras poblaciones y a disminuir la llegada de los pobladores de paso.

En el año 2000, el gobierno nacional decide desplazar el trazado de la ruta 7, que pasaba por el centro de L., hacia el norte de la ciudad, por lo tanto, el tránsito de paso que se detenía a realizar compras de reparación alimenticia, deja de hacerlo y se detiene directamente en Desaguadero, otra población ubicada a 40 kilómetros al este de la localidad.

Este contexto ha venido aislando a los pobladores de L. cada vez más, a tal punto que todos los entrevistados coinciden en que son una población a la que no la ven, no se sienten mirados por los otros pobladores ubicados en otras localidades de la provincia, y menos aún por la capital de Mendoza. Algunos de los pobladores hacen referencia a que sólo aparecen en los medios de comunicación cuando sucede algún accidente vial.

Ellos dicen: “No nos ven”, “no nos miran, pero acá estamos, orgullosos de este lugar”, “Todos unidos”.

 

Algunos antecedentes en el estudio de la práctica en cuestión

En primera instancia, considero como antecedente del presente estudio, a los trabajos de indagación, análisis e intervención que se realizaron durante las dos estadías en terreno en L. con el grupo de estudiantes y docentes de la Especialización en Análisis Institucional de la UNCuyo. Tanto las entrevistas realizadas a los pobladores, las distintas instancias de análisis grupales cuyos resultados fueron expuestos en coloquios, como las devoluciones realizadas a los pobladores de L, resultan de gran importancia para poder avanzar en esta profundización sobre uno de los aspectos de la comunidad estudiada. De todo este material, también es importante destacar el documento denominado “Los sentidos de la plaza” elaborado por un grupo de estudiantes de la carrera de Especialización para la devolución a los pobladores, en el que se categorizan algunas referencias que los entrevistados hicieron acerca de la plaza de L.   

Por otra parte, en la búsqueda de otros antecedentes sobre las prácticas sociales en las plazas públicas, las representaciones simbólicas y los imaginarios que sobre estos espacios públicos se proyectan, se encontraron trabajos de artículos, tesinas de grado y tesis de doctorado realizadas en la provincia de Mendoza, lo que  anticipa el desarrollo de una mirada sobre las plazas públicas del territorio provincial, donde también se emplaza el presente trabajo, aunque todo lo encontrado del ámbito mendocino, pone su ojo en los centros urbanos más poblados como la capital y los departamentos aledaños. También se encontró una tesis de doctorado acerca de los espacios públicos y las relaciones sociales en el partido de La Plata y un artículo escrito para un trabajo de Maestría en una universidad de Venezuela sobre las plazas públicas de la Ciudad de México en torno a los usos que les dan sus pobladores.

El siguiente material encontrado puede ser considerado también, como antecedente de la práctica de recreación y usos de espacios público como plazas, y los imaginarios sociales que los pobladores de distintos lugares tienen de esos espacios.

Ofelia Agoglia, realiza en el año 2001 una tesina de licenciatura en sociología cuyo título es, “la plaza pública, escenario de representación de conflicto y confluencia social”. En ese trabajo, se toma una muestra de 20 plazas de los departamentos mendocinos de Capital, Guaymallén, Godoy Cruz, Las Heras, Maipú y Luján. La indagación corresponde a la realización de encuestas a pobladores de distintas edades  y clases sociales de los departamentos mencionados, acerca de la función social que cumple la plaza para ellos, las actividades que realizan en la plaza, el mantenimiento, la seguridad, las diferencias con las plazas de antes, los juegos de los niños, la asistencia a la plaza en soledad o en compañía y la accesibilidad de personas con discapacidad a la plaza.

Agoglia, previo desglosar su trabajo sobre las plazas mendocinas, traza un mapa de las plazas en la historia, de acuerdo a diferentes momentos históricos y sitios geográficos. Comienza dibujando el proceso social de la plaza mencionando a la plaza de la  Grecia Clásica cuyo ágora se constituía como centro de la vida política, comercial, religiosa y social de la ciudad; la plaza en Roma, como mercado y centro de negocios privados y públicos; la plaza medieval, como espacio de encuentros sociales; la plaza del renacimiento, convertida en el nudo circulatorio principal de la ciudad construidas con el concepto propio de belleza de ese momento histórico; la plaza barroca, que funciona como marco a la estatua del rey y busca glorificar al régimen monárquico; la plaza sajona, que está destinada a la clase media y alta urbana; la plaza y el industrialismo, como áreas de esparcimiento para la clase trabajadora. Continúa con la reseña de las plazas en Hispanoamérica, dando inicio con la plaza colonial, utilizada en la fundación de las nuevas poblaciones como punto nodal urbano en la organización del espacio político y religioso; la plaza hispanoamericana del siglo XIX, pasa a ser un lugar centrípeto y cerrado como si fuera un gran teatro, producto de las remodelaciones realizadas por la burguesía y la influencia de ella en América Latina; la plaza en Latinoamérica, como marco y motor de los procesos sociales y como soporte de los significados comunitarios; la plaza en el siglo XX, caracterizada como plaza de barrio concebida como un espacio verde de esparcimiento de la población con sectores dedicados a los juegos infantiles. Luego continúa su recorrido por plazas de distintos lugares del mundo a través de entrevistas realizadas a personas que viven en Canadá, Colombia y Perú; y de observaciones directas realizadas en un viaje a España e Italia. Tanto las entrevistas como las observaciones giran alrededor de la función social que cumple la plaza en la actualidad.

Posteriormente, la autora recorre algunas plazas donde han tenido lugar conflictos sociales como la revuelta de la plaza Tiananmen de Pekín, la plaza Roja de Moscú, la plaza de la Matanza de Amritsar en la India, las manifestaciones estudiantiles contra Vietnam en Estados Unidos, la plaza de la Bastilla, la plaza de la Revolución en Cuba. Y finaliza el recorrido con una amplia descripción de las movilizaciones sociales llevadas a cabo en la plaza de Mayo en la Argentina.

Si bien, este trabajo, no desarrolla indagaciones sobre las interacciones entre los pobladores, ni sobre los diversos significados que puede tener la plaza para cada uno de  ellos, sino que se aboca a recopilar aspectos funcionales de esos espacios públicos; avanza en el estudio de las plazas públicas de la provincia de Mendoza y el uso que le dan los pobladores, constituyéndolos como objeto de estudio. Concluye la autora, a partir de sus indagaciones, que las plazas centrales de cada departamento funcionan como centro de reunión social, especialmente de jóvenes y adolescentes.[2] 

Otro trabajo de investigación realizado en Mendoza es una tesis doctoral de Cecilia Raffa denominada: “La ciudad comunicada. Análisis de la incidencia de las representaciones políticas y técnicas en la conformación y permanencia de los imaginarios sobre el espacio público moderno: el caso de las plazas fundacionales. Mendoza 1910-1943.

En este trabajo, la autora concluye que en el trazado de la nueva ciudad de Mendoza “se pusieron en juego intereses de distintos grupos sociales y económicos que idearon una serie de estrategias y mensajes (…) indicadores de los lineamientos instrumentados para la Organización Nacional a nivel de país”[3] constituyendo sistemas de representación que se visibilizaron simbólicamente en los espacios públicos y especialmente en las plazas. Según la autora, esas simbolizaciones tuvieron un peso destacado en la conformación y permanencia de los imaginarios sobre el espacio público moderno en Mendoza, durante el período estudiado.

Este trabajo se basa principalmente en documentos escritos y en un esquema de análisis para interpretar un documento icónico y resulta de interés el abordaje de las plazas fundacionales de Mendoza, sus representaciones e imaginarios instituidos desde los grupos de poder, a partir de conceptos de Moscovici y Fernando Ulloa.

En relación con el trabajo anterior, Graciela Moretti escribe un artículo en el marco de un trabajo realizado en la Universidad de Mendoza, describiendo la instauración de las dos plazas fundacionales de Mendoza y haciendo hincapié en el trazado de la nueva ciudad, después del terremoto con una plaza central y cinco plazas circundantes. Este artículo, titulado: “Mendoza, la ciudad con dos centros históricos”, nos permite reconocer la ubicación estratégica que tiene cada plaza para el crecimiento poblacional. Si tenemos en cuenta que en el departamento de L también hubo un desplazamiento poblacional desde una villa donde se originó el centro poblacional hacia una nueva villa, donde actualmente se emplaza el centro del departamento y que, en esta última, la instauración de la plaza fue uno de los primeros espacios planificados en el trazado del nuevo centro, podemos tenerlo como un antecedente en el estudio de los emplazamientos de plazas y de las edificaciones aledañas.[4]

Virginia Cáneva, viene realizando estudios en relación a los vínculos intersubjetivos en el espacio público, y como antecedentes de este trabajo se puede tener en cuenta su tesis doctoral titulada: “Crisis y encuentros: una mirada comunicacional sobre la recreación de lazos socio-urbanos en organizaciones de vecinos autoconvocados”, y las ponencias realizadas en la Red de Investigadores en Comunicación, producto de la misma línea de investigación que realiza en su tesis doctoral.[5]

Las investigaciones realizadas por Cáneva se inscriben en la línea de los Estudios Latinoamericanos en Comunicación y Cultura, aunque acude también a otras disciplinas sociales como la antropología urbana y la geografía social. Utiliza una metodología de indagación cualitativa vinculada con el trabajo etnográfico y el análisis interpretativo de datos.

Este trabajo, además del espacio público, tiene como objeto a organizaciones de vecinos autoconvocados, lo que de alguna manera hace específica su búsqueda en las relaciones sociales y en la construcción de representaciones por parte de sus participantes. Resulta de interés la mirada acerca del espacio como una construcción social, a partir de las prácticas efectivizadas allí. Si bien habla de espacios públicos, podemos servirnos de ello y de sus caracterizaciones para considerar a la plaza como un espacio público construido socialmente.

Una investigación realizada por Christof Göbel y Carlos Castro Resendiz, en la Ciudad de México, en el marco de un trabajo de Maestría, analizaron siete plazas públicas, teniendo en cuenta la diversidad de plazas existentes en esa gran urbe. Se tuvieron en cuenta desde plazas significativas hasta plazas periféricas de la ciudad y fueron categorizadas como: plaza central, plazas populares, plazas de barrio y plazas comerciales.[6]

El artículo, denominado: “Dimensión social-espacial de la plaza pública en la Ciudad de México: hacia una pedagogía del lugar, gestión de plazas públicas mediante el fortalecimiento de la cultura ciudadana”, indaga acerca de los usos que los pobladores hacen de sus plazas, a través de la observación y posterior el registro gráfico y auditivo de los recorridos.

Y por último, resulta necesario mencionar que los demás trabajos que se publican en este libro, constituyen también antecedentes de trabajos realizados en sentidos similares que vendrían a contribuir en la comprensión de nuestro objeto.

 

Principales planteos teóricos

A continuación desarrollaré algunos aspectos teóricos con los que hemos venido trabajando desde el 2013 hasta el momento en nuestra investigación.

La perspectiva con la que decidimos observar los hechos comunicacionales en la plaza de L. es la de los enfoques institucionales. Estos enfoques, surgidos en Francia, en torno al mayo del ’68 “han procurado, en general, y a través de la práctica de intervención institucional, encontrar caminos para desenmarañar la trama de significados que teje la cultura sobre sus propias contradicciones y para facilitar a los individuos y grupos un juego social más libre”[7].

Expondré aquí dos tipos de planteos teóricos institucionales, por un lado definiciones de conceptos que nos ayudarán a analizar el caso propuesto; ello se desarrolla en el punto a: lo real, lo simbólico y lo imaginario. Por otro lado, aspectos conceptuales que remiten a los fenómenos que suceden en la plaza; estos aspectos se relacionan con las interacciones y los grupos. 

Con el fin de aclarar los conceptos de real, simbólico e imaginario, acudimos a Cornelius Castoriadis y su libro La institución imaginaria de la sociedad.  Y de ese libro, utilizamos el capítulo tercero, La institución y lo imaginario: primera aproximación.

De este texto, nos interesa particularmente aclarar qué entendemos por lo real, por lo simbólico y por lo imaginario, y cómo estos tres conceptos se imbrican al momento del análisis de un caso como el que se presenta en este trabajo. Repasaremos muy escuetamente estos conceptos como para anticipar la utilización que se le dará a estos términos en el análisis.

Entenderemos por real tanto los actos o prácticas individuales o colectivas, como los productos materiales existentes en la sociedad. Pero es necesario entender que esos actos y materialidades están “tejidas a lo simbólico”[8]. Si consideramos a las relaciones sociales como reales, es necesario decir que son relaciones instituídas a través de simbolizaciones. Lo simbólico instituye.

Lo simbólico puede erigirse en representaciones materiales como el lenguaje, los rituales y otros códigos como las imágenes. Tiene un componente racional-real, es decir, lo que representa a lo real. Pero también trae consigo un componente imaginario, es decir, la capacidad de evocar una imagen, esa capacidad de “ver en una cosa lo que no es, de verla otra de lo que es”[9].

Esta conceptualización de imaginario, como la capacidad de ver en la cosa lo que no es, resulta una herramienta fundamental para nuestra indagación, ya que intentaremos analizar el componente imaginario que portan los símbolos verbales, rituales e icónicos que los pobladores de L producen como representaciones de y en la plaza del lugar.  

Para mirar las interacciones, se han tomado los libros La interacción social. Cultura, instituciones y comunicación de Edmond Marc y Dominique Picard, y Los momentos y sus hombres. Textos seleccionados y presentados por Yves Winkin. Erving Goffman de Winkin.

Del libro La interacción social, se ha tomado la segunda parte, Situaciones y códigos sociales, donde se describen aspectos del contexto o situaciones como el marco, la institución y los rituales. Nos interesa el aporte que hace el autor en cuanto a estos tres aspectos situacionales porque nos ayuda a comprender el modo en que se estructuran las relaciones interpersonales.

Especialmente las conceptualizaciones que estos autores hacen acerca del marco, nos permite acercarnos a conocer la relación que las personas tienen con el espacio y con el tiempo. Sobre todo, al hablar de espacio desde la proxemia, permite entender la diferencia entre el espacio privado y el espacio público. Al momento de realizar la observación en campo, era necesario tener en cuenta que las actividades públicas realizadas en un espacio abierto están controladas en sus comportamientos y actividades a diferencia de las actividades del ámbito privado y personal. La actividad pública constituye una representación de la propia imagen.[10]

En cuanto a la institución como parte del contexto de las interacciones, nos interesa el aporte que realizan sobre las normas que permiten una determinada organización social. Y aunque enmarcan su exposición sobre las interacciones al interior de las organizaciones, nos permite ver cómo este conjunto estructurado de valores, normas, roles, formas de conducta y de relación se visibilizan en las interacciones que se analizan en el caso de la plaza de L.

El planteo acerca de los rituales nos permite reconocer e identificar algunos signos rituales y algunos tipos de ritos observados en la plaza de L en la interacción entre sus pobladores. Se pueden destacar aquí, como fenómenos de interés para esta investigación, los signos rituales de pertenencia, que nos permiten identificar a los distintos grupos que se reúnen en la plaza.  Los signos rituales de mantenimiento cuyos objetivos son los de “reavivar y manifestar (…) los signos de confirmación”[11] cuyos momentos están constituidos por los encuentros, comidas, salidas, entre otras prácticas que también se observan con asiduidad en las interacciones de los pobladores en la plaza de L. Y las transgresiones a los rituales o las agresiones que toman forma de actos ritualizados, que si bien no son observados en el trabajo de campo, son formas de desacuerdo con las formas de comunicación de los demás y se manifiestan algunos casos a través de las entrevistas a los pobladores de L.

Del libro Los momentos y sus hombres, nos resulta sumamente interesante desde el punto de vista metodológico la descripción que el autor hace acerca del modo de acercamiento etnográfico que Goffman fue desarrollando en algunas de sus investigaciones. Al proponer en este trabajo una exploración sistemática a través de la observación, se hace necesario estudiar los modos en que Goffman se insertaba en las comunidades y participaba de las actividades como un poblador más, para luego tomar notas por las noches acerca de lo que experimentaba. Además, Goffman avanza en el estudio de las interacciones, por lo tanto, la lectura de este texto contribuye a analizar el abordaje que se hace en este trabajo acerca de las prácticas e interacciones de los pobladores de L en el espacio público.

 

a-      Los grupos

Para acercarnos al concepto de grupo y del modo en que los grupos funcionan, acudimos a los siguientes textos La organización en análisis. Capítulos 5 y 6 de Eugene Enriquez y La dinámica de los grupos de Jean Maisonneuve.

Aquí, Enriquez nos aporta la mirada hacia el proyecto común que portan los grupos, además de aclaraciones en torno al reconocimiento del deseo y el deseo de reconocimiento en el interior de los grupos. Esto nos ayuda a entender de qué modo, los integrantes de los grupos minoritarios que se observan en la plaza de L y los que son referidos en las entrevistas a sus pobladores, se identifican en esos grupos, además de considerarse pertenecientes al cuerpo social de los pobladores de L. También, este texto nos ayuda a comprender que en el interior de los grupos, también es posible la existencia de diferenciaciones con momentos de desacuerdo y tensiones.[12]

Por su parte, Maisonneuve contribuye a entender la característica cohesiva que pretenden manifestar los pobladores de L acerca de la comunidad a la que pertenecen, y, además, al abordar el concepto de conductas desviacionistas, nos permite entender algunas prácticas que son mencionadas como tales por los pobladores del lugar. Los factores de cohesión que nos presenta el autor corresponden al estudio de grupos restringidos, sin embargo, podemos leer algunos de ellos en clave de esa fuerza que atrae a los miembros de la comunidad a ser parte de ella. Entre esos factores se encuentran los de orden socio-afectivos y los de orden operativo funcional. Nos resulta de interés para este trabajo, detenernos en los primeros, ya que los segundos responden más a características de los grupos pequeños. Entre los factores socio-afectivos encontramos la atracción de un objetivo común, emparentado con lo que Enriquez plantea como el proyecto común de los grupos; la atracción de la acción colectiva; y la atracción de la pertenencia al grupo. Aparecen estos factores muy vinculados al caso analizado de los pobladores de L que hablan de la plaza como un lugar para “encontrarse todos”, y que en la observación pudo verse a varios pobladores siendo parte de actividades comunes, aunque organizadas por organismos del Estado.

En cuanto al concepto de conductas desviacionistas, unido al de conformismo, nos permite ver un sistema de normas establecidas, de manera convencional, por los pobladores de L, y grupos que se apartan de esas normas como “variaciones que se sitúan fuera del campo de las conductas toleradas en general por el grupo respecto de tal o cual norma”[13]

 

 

Algunos aspectos metodológicos

La selección del campo por parte de los docentes investigadores tuvo varios criterios a considerar, entre ellos: la distancia geográfica respecto de la capital mendocina, de tal modo que hubiera un distanciamiento de los investigadores; la no pertenencia de alguno de los investigadores al lugar elegido; y la escases de investigaciones sociales que se hayan realizado en ese territorio.

Durante la primera etapa se realizaron dos estadías en campo en la que se hicieron entrevistas y observaciones en el lugar.

El análisis de los materiales constituyó la revisión de todas las entrevistas, las impresiones de los investigadores, y la categorización de lo que los entrevistados fueron diciendo de su ciudad y de la plaza de su ciudad.

Posteriormente se realizó una revisión teórica de los textos de autores institucionales que pudieran ayudarnos a mirar más profundamente lo que sucedía en L.

Para finalizar el proceso, que luego se reiteraría en la segunda etapa, se diseñaron dispositivos de devolución para llevarle la información a los pobladores de L. a través de mapas, líneas de tiempo, muestras fotográficas y relatos teatralizados.

 

Algunos aspectos metodológicos (Estadías en campo)

Con respecto a la estadía en campo, podríamos decir que en una primera instancia, un grupo de docentes acudió a realizar el contrato de trabajo colaborativo con un grupo reducido de habitantes que luego desembocó en otros a través de la técnica de bola de nieve.

En una segunda estadía, docentes junto con estudiantes de posgrado realizamos entrevistas en profundidad. Esas entrevistas fueron analizadas, procesadas y categorizadas.

Las primeras conjeturas parciales fueron llevadas en una tercera estadía a modo de devolución, de retorno de información a los pobladores.

En una cuarta estadía, los investigadores realizamos trabajos de profundización. En mi caso, me aboqué a investigar las interacciones en la plaza de L. Allí estuve realizando observaciones durante tres días, desde las 7 de la mañana hasta las 12 de la noche.

Luego, en una quinta estadía, nuevamente el grupo de docentes y estudiantes realizaron registro fotográfico y más entrevistas ocasionales.

Durante la sexta estadía que se realizó en marzo de 2018, se  hicieron otras instancias de devolución de información con los trabajos de profundización y entrevistas en profundidad a algunos pobladores de  Villa Antigua.

 

Análisis de los materiales (Prácticas de los sujetos en la plaza)

En el espacio físico de la plaza, los pobladores de L. realizan distintas acciones y le dan diferentes usos a ese espacio, según los grupos etarios a los que pertenezcan y según las necesidades individuales de cada uno. Podríamos decir, en general, que los pobladores trabajan, pasean, permanecen, participan y transitan por la plaza.

En cuanto al trabajo en la plaza, podemos distinguir dos tipos de trabajo: el que realizan los empleados municipales de manera cotidiana para el mantenimiento del lugar; y el que realizan quienes instalan mobiliario recreativo, de manera esporádica cuando se llevan a cabo actividades especiales como recitales, juegos y maratones, especialmente los días domingo.

Con respecto al paseo, se trata de pobladores adultos en su mayoría y algunos jóvenes que caminan lentamente por los pasillos de la plaza.

La permanencia de los pobladores en la plaza es una de las acciones que más se observan y que permite, tanto como el trabajo en ella, las interacciones entre sus pobladores. Puede destacarse en estas interacciones, un aspecto en común: la conversación.

En cuanto a la participación, vamos a entender por esta interacción, a la instancia en que uno o varios grupos de personas concurren a un acontecimiento determinado, convocados por una organización determinada. No será, por lo tanto, una participación activa en el sentido de que los miembros de los grupos tomen decisiones acerca de las actividades, sino más bien una participación en el sentido de ser parte en tanto asistentes a actividades preestablecidas.

Por último, los pobladores que transitan por la plaza con destino hacia otro sitio, caminan más rápido que los que pasean, van con mochilas, bolsas con mercadería, morrales, carteras o sin nada, con las manos en los bolsillos. Generalmente son adultos y jóvenes, hablan por teléfono, van solos en su mayoría y las pocas interacciones observadas consisten en saludos y breves conversaciones con los que están permaneciendo en la plaza. La mayoría de las personas transitan durante la mañana en dirección a sus trabajos o a realizar compras.

 

Análisis de los materiales (lo que dicen sobre la plaza del pasado)

En cuanto a los usos de las primeras plazas, los pobladores recuerdan una plaza llena de gente paseando, la plaza como el lugar donde buscaban a las chicas para ser candidatas a reinas y donde se hacía la fiesta de la vendimia y elegían a la reina vendimial de L. Refieren también a la plaza como el lugar donde ponían los afiches de las películas, para promocionarlas, dando cuenta así de la existencia de un cine en el departamento. Pero uno de los usos más referenciados por los pobladores de su plaza antigua está relacionado con los bailes que allí hacían. También recuerdan las fiestas de carnaval cuya organización era autogestionada por los vecinos. Mencionan también otros festejos realizados en la plaza como las conmemoraciones del aniversario de L. cada 4 de agosto y los festejos por el triunfo de Argentina en el mundial del ’78.

 

Análisis de los materiales (lo que dicen sobre la plaza actual)

La plaza donde realicé las observaciones es una plaza nueva, recientemente remodelada, por lo tanto, algunos pobladores refieren sus nostalgia hacia la plaza anterior, y otros hablan de la plaza actual.

Según sus palabras, pueden distinguirse distintos aspectos de la vida de los pobladores en la plaza de L.: el trabajo en la plaza, la reunión de sus pobladores en ese lugar, los jóvenes que se juntan a tomar alcohol, los niños que van a la plaza, las mateadas organizadas por el municipio y por la radio, la gente que va de noche, los que van en el invierno y en el verano, el aniversario de L y sus festejos en la plaza

 

Análisis de los materiales (lo que dicen sobre la plaza actual)

También hablan del acceso a internet en ese sitio, los espectáculos realizados en la plaza, los que se juntan allí antes de ir a bailar, la seguridad en la plaza, el crecimiento del pueblo alrededor de la plaza, la participación de los pobladores en la plaza, las menciones que existen de la plaza en los libros de los escritores pobladores, la fiesta del estudiante que allí se realiza, el cuidado de la salud , los domingos en la plaza, lo que allí no se ve y el agua de la plaza que contiene minerales peligrosos.

Los pobladores también hablan de la plaza como un espacio de participación, entendida aquí la participación de un modo diferente al modo en que la entendimos en el punto anterior. Hablan de una participación más activa, en la que los pobladores, jóvenes y/o adultos, se reúnen, debaten, exponen sus ideas, realizan actividades en común y toman decisiones. Mencionan la participación de los jóvenes en espacios políticos, reuniones de seguridad, reuniones de salud, brigadas del cuidado del medio ambiente, entre otros pequeños grupos que tienen como lugar de reunión y convocatoria a la plaza principal del departamento.

 

Imaginarios

La plaza es, entonces,  un espacio físico en el que se condensan distintos sentidos.

De este análisis realizado podríamos decir que lo que protege a los pobladores en relación con la plaza es considerar a este espacio como un lugar de encuentro donde se ve a la comunidad unida y tranquila, donde se encuentran todos cara a cara y pueden verse en el otro reforzando la identidad del ser parte de la comunidad de L. También podríamos decir que lo que los amenaza, o lo que amenaza esa identidad de estar todos unidos y de ser parte de un lugar tranquilo, es la presencia de jóvenes tomando de noche, la incipiente llegada de la droga al lugar, los daños que los adolescentes y jóvenes provocan a la infraestructura de la plaza, la pérdida de la plaza de los orígenes y el invierno en el que no es posible estar en la plaza por las bajas temperaturas. Estos, son elementos disruptores de ese imaginario de comunidad unida y tranquila que se encuentra en la plaza.

Para reforzar ese imaginario de todos encontrados y unidos en la plaza, el municipio,  la iglesia católica y otras organizaciones, hacen uso de la plaza y ordenan los tiempos de la recreación comunitaria, de las prácticas religiosas y educativas de los pobladores durante las horas del día. Al mismo tiempo, durante la noche, algunos pobladores, sobre todo los más jóvenes acuden a ese lugar a tomar alcohol y eso es visto como algo problemático, negativo, disruptivo, amenazante por los pobladores al entender que esas prácticas atentan contra la tranquilidad del lugar y por consiguiente, romperían con ese imaginario de una comunidad unida en una plaza donde todos se encuentran.

 

Imaginarios (Nucleo dramático)

Podría decirse, entonces, que la continua posibilidad de la pérdida consistiría en el nudo dramático de la situación analizada. La pérdida del encuentro entre adultos y jóvenes, entre los que usan la plaza durante el día y durante la noche, entre la recreación libre y segura de los niños en la plaza y la posibilidad de convertirse en un lugar inseguro. Y en nuestras úlimas investigaciones también detectamos la posibilidad mencionada de la pérdida del encuentro entre los habitantes de Villa Nueva y de Villa Antigua.

Esa pérdida del encuentro de los pobladores no sería la primera, sino una más de la sucesión de varias pérdidas previas: la pérdida de los pueblos originarios y su economía de autosustentación, la pérdida del agua, la pérdida del ferrocarril y del progreso que llegó con él, la pérdida de la agricultura, la pérdida del paso de la ruta 7.

La plaza, cargada de simbolizaciones, está en el imaginario de los pobladores de L como el espacio en donde puede consolidarse el encuentro y la unión de todos los habitantes del lugar. Los ritos religiosos y los ritos de celebraciones durante los domingos, están cargados de componentes imaginarios. Los domingos en la plaza están institucionalizados y forman parte de los momentos en que acuden los pobladores a encontrarse con otros. La plaza se convierte así en un símbolo del imaginario de una comunidad unida.

 

Conjeturas parciales

Con todo ello, podemos decir que la plaza funciona como un organizador de la vida cotidiana de los pobladores de L., utilizado con ese fin por las organizaciones del Estado y de la Iglesia, principalmente.

Así, las prácticas instituídas por estas organizaciones, confluyen con las prácticas instituyentes de los jóvenes, de los que toman alcohol por las noches, de los niños que juegan y rompen las instalaciones de la plaza, en un juego de tensiones que acrecienta el fantasma de las pérdidas en este contexto.

Por lo tanto, las prácticas instituídas son ritualizadas para acentuar el mecanismo de defensa de la identidad y de conservación del sentimiento de estar todos unidos. Un mecanismo de defensa que contribuye a auyentar el fantasma de las pérdidas futuras, pero que evita el desarrollo de nuevas prácticas instituyentes que permitan ver y resolver los inconvenientes y desafíos que les presenta la realidad actual de su vida cotidana. 

 

Referencias Bibliográficas

 

Agoglia, Ofelia. (2001). La plaza pública, escenario de representación de conflicto y confluencia social. Tesina de licenciatura en Sociología. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional de Cuyo.

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Marc, Edmond y Picard, Dominique. (1992). La interaccón social. Cultura, instituciones y comunicación. Barcelona-Buenos Aires-México. Paidos.

Moretti, Graciela. (2011). Mendoza, la ciudad con dos centros históricos. Artículo. Instituto de cultura arquitectónica y urbana. Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño. Universidad de Mendoza.

Raffa, Cecilia. (2009). La ciudad comunicada. Análisis de la incidencia de las representaciones políticas y técnicas en la conformación y permanencia de los imaginarios sobre el espacio público moderno: el caso de las plazas fundacionales. Mendoza 1910 y 1943. Tesis de Doctorado. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza.

 

 

 



[1] Denominaremos L.  a la población donde realizamos la investigación. El motivo de una denominación codificada responde a este trabajo de análisis no ha tenido en su totalidad instancias de devolución hacia los pobladores, y por lo tanto, no han autorizado hasta el momento que se revele su identidad.

[2] Agoglia, Ofelia. La plaza pública, escenario de representación de conflicto y confluencia social. Tesina de licenciatura en Sociología. Faclultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional de Cuyo. 2001.

[3] Raffa, Cecilia. La ciudad comunicada. Análisis de la incidencia de las representaciones políticas y técnicas en la conformación y permanencia de los imaginarios sobre el espacio público moderno: el caso de las plazas fundacionales. Mendoza 1910 y 1943. Tesis de Doctorado. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza. 2009.

[4] Moretti, Graciela. Mendoza, la ciudad con dos centros históricos. Artículo. Instituto de cultura arquitectónica y urbana. Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño. Universidad de Mendoza. 2011.

[5] Cáneva, Virginia. Crisis y encuentros: una mirada comunicacional sobre la recreación de lazos socio-urbanos en organizaciones de vecinos autoconvocados. Tesis de Doctorado. Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Universidad Nacional de La Plata. 2016.

[6] Göbel, Christof y Castro Resendiz, Carlos. Dimensión social-espacial de la plaza pública en la Ciudad de México. Hacia una pedagogía del lugar, gestión de plazas públicas mediante el fortalecimiento de la cultura ciudadana. Seminario-Taller: “Cultura ciudadana y espacios públicos”. Universidad de Los Andes. Mérida. Venezuela.

[7] Fernández, Lidia. Instituciones educativas; dinámicas institucionales en situaciones críticas. 1° ed. 8° reimp. Buenos Aires. Paidos. 2013. Pág. 22.

[8] Castoriadis, Cornelius. La institución imaginaria de la sociedad. Pág. 186. Tusquets Editores. Buenos Aires. 2013.

[9] Castoriadis, Cornelius. Op. Cit. Pág. 204.

[10] Marc, Edmond y Picard, Dominique. La interaccón social. Cultura, instituciones y comunicación. Pag.84 Paidos. Barcelona-Buenos Aires-México. 1992.

[11] Marc, Edmond y Picard, Dominique. Op. Cit.  Pág 117.

[12] Enriquez, Eugene. La organización en análisis. Co. Sociología de hoy. P.U.F.

[13] Maisonneuve. Jean. La dinámica de los grupos. Pág. 33. 1° ed, 13° reimpresión. Nueva visión. Buenos Aires. 2009.


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